25 Mar

5 red flags que demuestran baja inteligencia en el entorno laboral

En el mundo laboral actual, importa tanto lo que haces como la forma en la que te muestras. Por ello, es necesario comprender que existen varios tipos de inteligencia, no solo la lógico-matemática, que es donde más se suele poner el foco. Así que no importa lo bueno que seas en determinada materia si en el resto eres nulo.

Cómo te expresas, lo que haces o incluso lo que no haces puede marcar la diferencia, especialmente en el entorno laboral, donde puede acarrear consecuencias negativas. Pero tranquilo, porque la inteligencia también se trabaja y estos comportamientos pueden mejorar.

Según la psicología y cómo explica el portal especializado Psych Mechanics, existen ciertas actitudes que hacen ver que alguien puede tener baja inteligencia y saberlas es clave para cambiarlas.

1. Falta de humildad

No hay nada que demuestre más la ignorancia que pretender hacer ver que sabes de todo. Es imposible y de hecho, cuanto más sabes, más comprendes todo lo que no sabes sobre alguna materia.

Por ello, la humildad es la base de la inteligencia: asumir lo que no sabes, teniendo la confianza suficiente como para mostrarte así.

2. No hacer preguntas

En la línea de lo anterior, si nunca preguntas nada hay dos opciones, o crees que lo sabes todo, o bien no te importa nada. Ninguna de ellas es buena señal.

Hacer preguntas muestra interés, atención y ganas de saber más. La falta de curiosidad siempre lleva al estancamiento y no te hará crecer laboralmente ni parecerás interesante para el equipo.

3. No admitir los errores

Errar es de sabios, o como dijo el poeta británico Alexander Pope, “errar es humano, perdonar es divino, rectificar es de sabios”. Todo el mundo se equivoca, tú también, pero no pasa nada porque esa es la mejor oportunidad para aprender.

Aunque no es agradable, asumir los errores puede ser un trampolín para mostrar tu capacidad para mejorar, así que la próxima vez que hagas algo mal, da un paso al frente.

4. Una mente rígida

Estar cerrado a otras opiniones, ideas o a nueva información es lo peor que te puede pasar. En una mente cerrada no ocurre nada nuevo, por lo que nunca se aprende.

Hay quienes creen que todo en la vida es blanco o negro, sin grises, pero la realidad suele ser mucho más compleja y a veces no existe una única respuesta. Estar abierto a otros puntos de vista aporta perspectiva y alimenta la mente.

5. Empatía

La empatía es uno de los grandes rasgos de la inteligencia emocional, pero además muestra la capacidad para relacionarse con el resto, así como las habilidades sociales.

La base de cualquier relación es la comunicación, incluyendo la escucha activa, y eso también aplica al trabajo.

 

Fuente: https://www.businessinsider.es