13 Dic

La limpieza está de moda

Varios carteles de divulgación del INSST se centran en temas relacionados con la limpieza

 

Existe un movimiento, bajo el hashtag #cleantok que acumula millones de visualizaciones de vídeos de limpieza y ordenación, en especial en el hogar, pero también a nivel profesional y en el que se pueden ver en acción todo tipo de aparatos, accesorios y productos diseñados para hacernos la tarea de la higiene más fácil.

Se puede afirmar que la limpieza está de moda, pero es importante recordar que es una de las tareas más antiguas de la prevención y de la seguridad y salud en el trabajo. En el repaso histórico que el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) realiza a través del recopilatorio ‘Los carteles del INSST’ se puede comprobar que varias de las obras de divulgación se centraron en temas relacionados con la limpieza como el publicado en 1997 ‘Limpieza. Una herramienta más para tu salud’ o el de 2010 ‘Orden y limpieza’ un gran paso hacia la prevención’.

Qué es limpiar

Limpiar es eliminar, por arrastre, suciedad de todo tipo de suciedades y para impedir las condiciones favorables para la supervivencia, y multiplicación, de agentes patógenos o infecciosos.

Crear una zona limpia comienza, en primer lugar, por lavar de forma correcta nuestras manos y protegerlas. A continuación se procede a crear una zona sucia en la que colocaremos los residuos orgánicos u otros en los recipientes correspondientes. Cerraremos los recipientes y las bolsas y las dejaremos en los puntos adecuados para ello –contenedores, zona específica para desechos, ropa sucia en los recipientes que deban ir a lavandería, etcétera-.

Después de eliminar la basura podemos cambiarnos de guantes siguiendo el correcto eliminado de los mismos o podemos higienizarlos lavándonos las manos enguantadas, con agua y jabón y secándolas a continuación.

Crear la zona limpia

Por supuesto, para proceder a la limpieza, sobre todo en mojado, es necesario llevar guantes de protección impermeables resistentes e, incluso, gafas protectoras para evitar salpicaduras en los ojos, y gorro en la cabeza para proteger pelo y cuero cabelludo. Conviene utilizar ropa cómoda y adecuada para la limpieza y protectores para el calzado. Estos son un añadido a la hora de crear un área desinfectada.

Seguidamente, desinfectaremos todas las superficies, especialmente las de trabajo con el producto adecuado para cada material, repartiéndolo con un paño limpio y húmedo, siguiendo las instrucciones del fabricante. Se suele establecer un tiempo de activación y eficacia del producto. Un producto de limpieza debe emulsionar y saponificar las grasas y eliminar la suciedad disolviendo proteínas. Limpiar en mojado permite prevenir la dispersión del polvo que puede contener microorganismos.

También se puede utilizar un balde con agua tibia y detergente en cantidad suficiente para que haga espuma y otro balde con agua limpia para aclarar y secar a continuación. Hay que cambiar el agua de los baldes a medida que se ensucia.

Orden de limpieza

Se empieza la limpieza desde las zonas menos sucias hacia las más sucias y de las altas a las bajas. Para evitar dispersar el polvo hay que utilizar paños o utensilios que permitan la aplicación del producto detergente o desinfectante adecuado. La limpieza se tiene que hacer con movimientos en una sola dirección y sin volver hacia atrás; de esta forma no se vuelve a ensuciar las áreas ya limpias.

Las superficies horizontales deben limpiarse con un paño humedecido en detergente. Después se enjuagan y desinfectan, con un producto específico o con agua y disolución de lejía de 20 cc/litro de agua.

  • En una habitación sin muebles: techos, paredes, puertas, ventanas, cristales, lámparas e interruptores de la luz.
  • Limpieza de muebles y otros: En una mesa: limpiar sobre, laterales, patas e, incluso, la parte baja del sobre; en una silla: parte anterior y posterior del respaldo, parte superior e inferior del asiento, apoyabrazos, patas, laterales, etcétera.

Por último, se elimina la suciedad de rodapiés y del suelo. Se realiza aspirando la suciedad con una máquina aspiradora o arrastrándola con una mopa. A continuación se efectúa el fregado con agua jabonosa, enjuagando y secando. También se puede utilizar disolución de lejía de 20 cc/litro de agua. En ningún caso se recomienda mezclar detergente y lejía, ya que la mezcla es tóxica.

Se sigue el principio de limpieza en una dirección, en este caso, hacia la salida. De esta forma, al salir no mancharemos o contaminaremos la zona limpia. Es adecuado limpiar la puerta al salir y el pomo de la puerta antes de acabar con el suelo.

Fuente Prevención Integral & ORP